La reconocida bailarina Maiada relata sus vivencias artísticas y personales

"Me encanta que mis alumnas me superen"

 Define su estilo como una fusión entre la danza árabe y el jazz.

Ingrid Bravo Balabu. Especial para Danzarabe.net © Derechos reservados

La entrevista estaba fijada para la 1:00 PM. Ambas fuimos puntuales. Ataviada con una franelilla roja, jeans tipo pescador, sin una gota de maquillaje y con el cabello suelto, no esconde su belleza ni su humildad. Y es que Maiada- nombre que significa mujer que llama la atención- es impactante y segura. Nos sentamos en la mesa de un reconocido local ubicado Altamira, a pocos metros del hotel donde se hospedó. Pidió una taza de café con leche grande, enciende un cigarrillo y comienza a relatar su vida como bailarina y profesora de danzas árabes.

La docente argentina visitó por primera vez la ciudad de Caracas acompañada de sus amigos Osvaldo y Brian Brandan, y participó en una gala show el día 12 de octubre y el día siguiente dictó un seminario de los estilos egipcio y afro-derbake, organizado por la maestra venezolana Yamile Yamila. Su interés por el milenario baile le llegó siendo una niña de once años de edad. Mientras pequeñas de su edad jugaban a las muñecas, Leandra Rojas, coqueteaba con las mallas, las zapatillas y las coreografías. Se imaginaba sobre el escenario demostrando su talento. Todo eso lo consiguió, tanto que no se ubica lejos de las tarimas, los vestidos, la música oriental y el aplauso del público.

En el plano personal, desea encaminar a su pequeño hijo llamado Iorgo, de seis años de edad y crecer junto a él, además de orientarlo y convertirlo en un hombre de bien. Durante la conversación, afirmó que le debe mucho a su hermana, la danzarina Sarat, quien la inscribió en la escuela del icono del bellydance Amir Thaleb, a quien le debe su formación en este hermoso arte:

¿Cuándo descubrió su interés por el baile?

La verdad es que no lo descubrí, empecé a sentirlo siendo muy chica, incluso antes de caminar ya bailaba (risas). Siempre supe que iba a ser bailarina y que me dedicaría a esto para el resto de mi vida. Como anécdota te cuento que siendo una bebé, mi mamá y mis hermanas (Sarat y Mahir) me colocaban música para calmarme (risas). Mis primeros pasos formales los día en la danza clásica, luego vino el folklore argentino, el jazz.

De allí mi cariño por los bailes, en cuanto acto cultural hicieran en el colegio, allí estaba yo. En la danza árabe, espiaba a Sarat y copiaba sus pasos, después lo que hizo fue inscribirme en clases con Amir y ella se encargó de pagarme las clases y llevarme hasta el apartamento donde dictaba los pasos porque en esa época no existía la escuela y corríamos los sillones.

¿Qué recuerda de esa primera clase con Amir Thaleb y su primera participación en un escenario?

Bueno lo que me viene a la mente es que yo siempre me colocaba de última y él me llamaba para colocarme de primera, cosa que es muy emocionante. Éramos un grupo de folklore, no era tanto bellydance. Tenía la inocencia de ser una nena, veía como un juego eso de subirme al escenario. Recuerdo los nervios normales antes de cada presentación, pero no me afectó, por el contrario, quería estar siempre allí. Lo que sí estaba segura es que sería bailarina, no sabía de qué, pero ese era mi norte.

¿No hubo presión por parte de sus padres de solicitarle estudiar una carrera universitaria antes de la dedicación a la danza?

No, mis hermanas sí sufrieron la presión. Mi mamá sabía que si yo no bailaba, no existía, estaba clara que yo era feliz haciendo esto. Terminé mis estudios y le notifiqué que seguiría en la danza y ella lo entendió y me apoyó. Me pidió que diera todo de mí y así lo hice. Ya han transcurrido 17 años de esa primera conversación.

¿Cómo define su estilo, qué diferencia a sus alumnas de otras escuelas?

Bueno yo manejo la técnica de fusión entre la danza árabe y el jazz, de hecho, éste último género es obligatorio en mi escuela. Yo siento que el conjunto de las dos cosas es lo que la gente puede aprender mejor.

¿Pasando a otros temas, usted tiene un hijo. Es difícil para una madre ser bailarina de danza árabe?

Sí es muy difícil. Fíjate que en Venezuela descansé lo que no puedo hacer en Argentina. Un día normal es levantarme a las siete de la mañana y acostarme a las dos de la madrugada. Lo dejó en el colegio, luego lo recojo, lo llevo a la escuela de danza árabe para estar más tiempo con él. Ahora que está más grande comprende algunas cosas, pero cuando era bebé era más complicado, tener que viajar y dejarlo por varios días. Me iba llorando, hacía las presentaciones y salía corriendo a llamar a mi mamá para preguntarle cómo estaba. Lo bueno es que Iorgo es un niño muy independiente.

¿Y cómo describe su embarazo, usted bailó hasta el último día de gestación?

Sí, yo terminé de dar clases, apagué el equipo y le dije a quienes estaban conmigo, llévenme que ya tengo contracciones. Siempre y cuando las mujeres estén en perfectas condiciones físicas y tengan tiempo en el baile, lejos de afectarlas, las favorecerá. Cuando le pregunté al médico él me dijo que podía seguir porque estaba embarazada y no enferma (risas) y continué con mis clases durante esos nueve meses sin mayores problemas.

¿En cuanto a las bondades de la danza, usted mencionó uno, el que atravesó durante el embarazo. Qué otros beneficios se obtienen?

Lo que todas me comentan es que encontraron en la danza es un sentimiento de libertad, más allá de los cambios físicos, que moldea el cuerpo y se baja de peso. Otras me han dicho que se les ha regulado el ciclo menstrual, en fin, para mí lo más importante es que logran una conexión entre su cuerpo y su mente.

Creo que toda profesora debería asumir que cada alumna es como una hija, hay que tenerle paciencia y enseñarles poco a poco hasta que entiendan cada paso. Es similar al caso de la madre que enseña a su hijo a caminar.Recuerdo con cariño que una de las profesoras que me acompaña en la escuela, Roxana, me dijo que el baile la había ayudado a crecer como persona, a no pensar tanto en ella, sino también en los demás. Eso para ella es más importante que las técnicas a emplear en coreografías.

Este año, un grupo de alumnas el día del profesor en mi país, nos entregaron a Guillermo Acosta, Roxana y a mí, una carta y explicaban que habían inscrito en búsqueda de técnicas y consiguieron que la danza era mucho más que eso. Los tres lloramos mucho (risas).

Un viaje inolvidable.

A Maiada le gusta investigar el origen y el por què de las cosas. En 2006 viajó a Egipto y compartió de cerca con las estrellas que admiró desde niña. Calificó el viaje como mágico.

¿Què le viene a la mente si le menciono su viaje a Egipto?

Fue inolvidable, el sueño de mi vida, tener cerca de Mona Said, Raquia, nunca me voy a olvidar de nada, me encargué de guardarlo todo en mi cabeza. Fueron 15 días maravillosos. Compartí mi emoción con Amir, no sólo mi maestro sino como amiga, verlo dando clases. El me presentó a todas esas talentosas bailarinas. Fue mágico. Allá nadie está pendiente de competir por quién hace un mejor paso o levanta más la pierna, es más espiritual. Eso me gustó.

¿Qué le recomienda a las muchachas que se inician y a quienes que tienen tiempo en la danza?

Que sean ellas mismas, busquen que les gusta y lo hagan sin fijarse en lo que hacen los demás, porque eso no las deja crecer, deben centrarse en su trabajo y no ver a los otros, eso las carga de malas energías, esas son mis sugerencias.

En 45 minutos Maiada dejó al descubierto sus vivencias personales y artísticas. Estima su retiro de los escenarios a la edad de 38 años y estar tranquila en compañía de sus seres queridos, sin dejar de lado la docencia, trabajo que realiza con ahínco y dedicación

Conócela

Su verdadero nombre es Leandra Rojas y nació el 9 de septiembre de 1976. Se declara cinéfila y admira al actor Al Pacino. Su libro predilecto es "Nacida en domingo", de Gudrun Mebs .

Debe su nombre a la cantante Maiada Al Hennawy, a quien admira. Ella y sus hermanas poseen rasgos propios de la mujer àrabe. Cuando viajó a Egipto la confundían constantemente con las nativas por su color de su piel morena, cabellos largos y ojos grandes y oscuros.

Cree que de no haber sido bailarina, se habría dedicado al arte dramático.

 

Todos los derechos reservados. Copyright RIF V-11678636-9